domingo, 8 de septiembre de 2013

Santa Marta:



Por esas casualidades de la vida, vimos la promoción de un viaje a Santa Marta, REGALADISIMO! mi hermano, sí, ese, el compulsivo de la familia, el que no perdona una promoción, compró los tiquetes para él y para mí. Yo, tan rogada para cosas del estilo acepté y nos fuimos para Santa Marta y, como todo rolo, empacamos absolutamente todo lo necesario para sobrevivir en tierra caliente. 

El vuelo salía un domingo en la tarde, teniamos todo en orden y nos despedíamos de mamá y papá, un poco angustiados y tristes porque nos íbamos. Ya en el avión, yo estaba super emocionada por estar ahí, viendo como se hacían cada vez mas pequeñitas las casas de esa inmensa jungla de cemento que es Bogotá. Una hora más tarde llegamos! y cogimos un taxi para el hotel apartado en Despegar.com, que a mi concepto es muy buena opcion para encontrar tiquetes y hospedaje. En fin... llegamos a desempacar y luego a comer!

Al otro día nos encaminamos para la Quinta de San Pedro Alejandrino, y refrescamos algunos aspectos de la historia y arte nacional gracias a la excelente guía que nos acompañó. Luego de ello visitamos el museo del oro, que en ese momento había sido trasladado para el Banco de la República, y una vez más refrescamos conocimientos sobre las culturas indígenas de nuestro país. también visitamos el museo etnográfico, que anteriormente era el hospital de Santa Marta. Estuvimos en la Bahía; como ya estaba entrando la noche a aquella ciudad costera, regresamos al hotel para descansar un poco y continuar con nuestro intinerario.
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viernes, 14 de diciembre de 2012

Salento


Por razones de dificiles de explicar, me encaminé hacia Salento, un pequeño municipio del departamento de Quindío, tierrita de café y gente amable. Fuí con mi mamá, cómplice de casi todas mis hazañas, llegamo a Armenia, el viernes 14, en el momento hacía buen clima, pero a medida de que avanzabamos para ir a nuestro destino, el clima cambió y una lluvia torrencial nos recibió en la casa en la cual nos quedaríamos los próximos días.

El cafecito para la visita que no podía faltar nos dio ánimo para lo que quedaba del día, pero no contamos con que el río,  se desbordaría con tanta lluvia e interferiría con el acueducto local... y si, nos quedamos sin agua, ¡pero para eso exiten las reservas de agua que toda mamá precavida tiene!. Luego de que dejara de llover, ya en la noche, salimos a caminar, a mirar las estrellas a pesar del frío, que al final no aguantamos y regresamos a la casa a dormir, porque un día largo nos esperaba.

Al siguiente día, fuimos al mirador, lugar en el que en semana santa hacen procesiones y dramatizados alusivos a las fechas; desde allí se ve todo el pueblo y su hermosa arquitectura colonial, varias casas son patrimonio nacional y Salento es el municipio más antiguo del Quindío, el Valle de Cocora resguarda nuestro árbol emblema, la palma de cera y nos proporciona hermosos paisajes y biodiversidad.