viernes, 14 de diciembre de 2012

Salento


Por razones de dificiles de explicar, me encaminé hacia Salento, un pequeño municipio del departamento de Quindío, tierrita de café y gente amable. Fuí con mi mamá, cómplice de casi todas mis hazañas, llegamo a Armenia, el viernes 14, en el momento hacía buen clima, pero a medida de que avanzabamos para ir a nuestro destino, el clima cambió y una lluvia torrencial nos recibió en la casa en la cual nos quedaríamos los próximos días.

El cafecito para la visita que no podía faltar nos dio ánimo para lo que quedaba del día, pero no contamos con que el río,  se desbordaría con tanta lluvia e interferiría con el acueducto local... y si, nos quedamos sin agua, ¡pero para eso exiten las reservas de agua que toda mamá precavida tiene!. Luego de que dejara de llover, ya en la noche, salimos a caminar, a mirar las estrellas a pesar del frío, que al final no aguantamos y regresamos a la casa a dormir, porque un día largo nos esperaba.

Al siguiente día, fuimos al mirador, lugar en el que en semana santa hacen procesiones y dramatizados alusivos a las fechas; desde allí se ve todo el pueblo y su hermosa arquitectura colonial, varias casas son patrimonio nacional y Salento es el municipio más antiguo del Quindío, el Valle de Cocora resguarda nuestro árbol emblema, la palma de cera y nos proporciona hermosos paisajes y biodiversidad.